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Ejercicio de respiracion: "Respiracion Saludable"


Todo el que entra en el muro sin puerta del Zen tiene una historia que contar. La mía empieza una tarde de verano cuando recibí la llamada de un amigo que se había mudado recientemente a otro estado. "He encontrado a una sacerdotisa budista que enseña Zen -me dijo-." "La noche pasada me dio un ejercicio pranayama llamado Respiración Saludable." Inmediatamente me vi interesado. Tenía una cuestionable afición, coleccionaba ejercicios de meditación. No era maestro de ninguno, pero igualmente me sentía orgulloso de mi colección. "¡Cuéntame -le dije con ávido entusiasmo-!" Hablamos un rato y después probé a realizarlo. Al día siguiente seguía exasperado por mis fútiles esfuerzos. Llamé a mi amigo y me lamenté. "¡Es un ejercicio duro!" "No se supone que sea fácil -me dijo-. Tan solo hazlo." Anteriormente había probado muchos tipos de ejercicios respiratorios, pero ninguno resultó ser tan seductor como la Respiración Saludable. Su total simplicidad e inesperada dificultad me hizo pensar que debía de tener algo. No fue hasta años más tarde que saqué la Respiración Saludable de mi precioso baúl de ejercicios pranayama, y se convirtió en el único al que dedicaría mi esfuerzo. Tardé ese lapso de años en desarrollar la Actitud Correcta que sería necesaria para hacer funcionar el ejercicio.

La Respiración Saludable es todo lo que necesitamos para entrar en el Zen. Todo el que pueda respirar puede hacerlo: no requiere un conocimiento especial de sutras o filosofía, y no necesita un entorno especial como una sala de meditación, un monasterio o un templo; todo lo que requiere es la Actitud Correcta. En vez de explicar los detalles de cómo se realiza la Respiración Saludable (esto se explica en profundidad en el capítulo 10 de El Séptimo Mundo del Budismo Chan), parece necesario explicar por qué la hacemos y describir los requisitos esenciales que debemos establecer antes de afrontarla.

Obstáculos

El aprendizaje empieza por el comienzo. Así como un profesor de matemáticas no intentaría nunca enseñar cálculo a un estudiante que no hubiera aprendido los principios rudimentarios de álgebra, un Maestro Zen no consideraría introducir meditaciones avanzadas a un estudiante que no haya aprendido primero a controlar la respiración. Cuando la gente cuenta que ha empleado años en practicar sin éxito una variedad de ejercicios de meditación, recuerdo mis propias experiencias y le digo que haga como yo hice: volver al comienzo y perfeccionar la Respiración Saludable. Hasta que se domina completamente la respiración hay pocas oportunidades de éxito con otras disciplinas de meditación, y permanecemos, inconscientemente, hundidos en el fango del Zen de los seis mundos, frustrados en nuestros esfuerzos y desilusionados con nuestro camino.

El escurridizo ego es inevitablemente el mayor obstáculo. Cuando patalea nos retorcemos como un pez fuera del agua. "¿Por qué debo hacerlo?" "¿Por qué no puedo realizar alguna otra práctica?" "¡No tengo tiempo para hacerlo!" "¿Puedo cambiar el ratio de 1:4:2 a 1:4:3?" "¡No tengo la energía!" "¡Tengo que llevar la colada a la secadora!" Nos escabullimos cuando nos enfrentamos a algo que no queremos hacer - a cada momento nuestra fe en la práctica se ve minada por el subversivo ego. ¿Por qué una práctica tan simple como respirar rítmicamente crea tanta resistencia y cómo puede superarse? Tener la Actitud Correcta requiere una fe incuestionable y una dedicación a la práctica con el propósito de tener éxito. Si no sabemos adónde vamos, ¿no preguntamos el camino? Y si se nos dice que sigamos recto y que en el segundo semáforo giremos a la izquierda, ¿no lo haríamos incondicionalmente? Esto es todo lo que significa la "Actitud Correcta": seguir las instrucciones de buena gana, sin resistencia, con fe en que haciéndolo así llegaremos a nuestro destino.

Cuando nos encontramos luchando con la práctica, fabricando excusas para no llevarla a cabo, queriendo alterar el ratio o modificándola a nuestra manera, debemos reconocer que estamos escabulléndonos - inventando formas de evitar hacer el trabajo necesario. La Actitud Correcta significa no ceder a nuestros deseos sino afrontar la práctica como si nuestra vida dependiera de ello. A menudo le digo a la gente que se imagine a alguien apuntándole con una pistola en la cabeza - la energía y devoción hacia la práctica que esta imaginería puede inducir es lo que necesitamos para tener éxito. Hay una historia de un señor de la guerra, que mientras visitaba a su viejo Maestro Zen, escuchó a un novicio lamentarse de que no era capaz de concentrarse. "¿Podría resolver este problema por usted, Maestro -preguntó el señor de la guerra-?" "¡Sí, por favor -contestó felizmente el maestro-!" El señor de la guerra fue a por una taza y la llenó de agua hasta el borde. Le pasó la taza al novicio y le dijo: "Da vueltas al patio llevando esta taza de agua. Mientras lo haces, seis de mis mejores arqueros estarán listos para dispararte si derramas aunque sea solo una gota." El novicio aprendió a concentrarse rápidamente.

Cuando realizamos cualquier práctica Chan de forma pasiva, esperando a que nos suceda algo misterioso, perdemos el tiempo y solo tenemos éxito en frustrarnos. Entonces, tras breve tiempo, nos damos por vencidos. Permitiendo complacernos en la holgazanería, no dejamos de dar vueltas a la montaña. No podemos tener éxito en ninguna meditación o práctica pranayama mientras no nos entreguemos a ella al 100% con nuestro corazón, nuestra mente y nuestro cuerpo.

Ocasionalmente puede haber un obstáculo físico como una subyacente condición médica que se manifieste en el sistema respiratorio o en el cardiopulmonar. En este caso debe consultarse a un médico antes de intentar el ejercicio. Si el devoto fuma o daña su aparato respiratorio con drogas, la primera vez que se afronta la Respiración Saludable pueden aparecer problemas relacionados con respiración entrecortada o acompañada de silbidos. Si existen adiciones al tabaco (u otras drogas), o anhelos de cualquier clase, estos se difuminarán naturalmente y eventualmente desaparecerán si se practica la Respiración Saludable correcta y regularmente.

Efectos de la Respiración Saludable
La Respiración Saludable trabaja a tres niveles: el psicológico, el fisiológico, y el espiritual. Al principio estos tres niveles están interconectados como los hilos de una cuerda, cada uno depende de los otros para la fuerza, cada uno se hace más fuerte a medida que los demás se fortalecen. Cuando la práctica de la Respiración Saludable crece y madura, esta cuerda se vuelve más como un sedal de pesca monofilamento. Cuando los "componentes" psicológico/fisiológico/espiritual se unen en uno entramos en la gozosa ruptura de la meditación.

Efectos psicológicos

La psicología depende de la existencia de un ego - una arbitraria fuerza de voluntad autónoma, auto-concebida y auto-creada. Cuando esta creación se agita nos volvemos deprimidos, furiosos, temerosos y ansiosos. El proceso de derrotar al ego produce esta agitación asaltándolo con la posibilidad de la extinción - algo a lo que el ego se opone ferozmente. Por esta razón el inicio de un régimen de Respiración Saludable puede provocar una ansiedad o depresión temporales. Cuando esto ocurre debemos comprender la relación causa-efecto y dejar que los efectos negativos se vayan tan fácilmente como aparecen; nuestra fuerza de voluntad es el único poder que el ego no puede resistir. Cuando sucumbimos al deseo del ego de una existencia segura, renunciamos a dominar nuestras vidas y caemos más profundamente en los confines del dominio ilusorio y samsárico del ego. Pero con una fuerte voluntad, pasamos a través de estos desagradables episodios de inseguridad psicológica, ganando cada vez en fortaleza. Con una práctica continuada nos volvemos inmunes ante cualquier situación de estrés psicológico, nace un nuevo poder de voluntad que puede identificar y extinguir cualquier estado mental no deseado con un esfuerzo insignificante.

Efectos físicos

Como todos sabemos en esta edad moderna, el cuerpo-mente es un sistema fuertemente interconectado - cambiar una parte del sistema influencia a todas las demás - así que no es sorprendente que una práctica regular de la Respiración Saludable ofrezca cambios beneficiosos a cada parte del cuerpo-mente. A medida que la mente se aquieta por el ejercicio de respiración lenta, el cerebro mejora su capacidad para regular la serotonina (c.f. Bujatti, M. and Reiderer, P., Journal of Neural Transmission 39: 257-267, 1976) y otros químicos responsables de controlar nuestra bioquímica: dormimos mejor, nuestro humor mejora, y nos volvemos más calmos y menos agitados. Además, los músculos se relajan, los sistemas cardiovascular y pulmonar se vuelven más fuertes y saludables, el aguante psicológico y la estamina se incrementan, mejora la digestión, y se expanden la capacidad mental de concentración y la memoria. Solo toma unos pocos días de práctica dedicada comenzar a realizar todos estos efectos.

Efectos espirituales

Todos somos seres espirituales por naturaleza, así que, en realidad, no hay nada espiritual que ganar con la práctica de la Respiración Saludable. Es decir, no hay nada que ganar que no poseamos ya. Lo que hacemos tiene que ganar el despertar de nuestra naturaleza espiritual. Con devoción religiosa hacia el ejercicio de la Respiración Saludable podemos ganar esa penetración; un evento que llamamos satori - una gestalt, una realización repentina de nuestra pura, libre y no-dualística naturaleza como seres humanos. Cuanto esto sucede vemos repentinamente al ego como una ilusión arbitraria y vemos, con claridad, lo que queda: nuestra Naturaleza Verdadera, o Naturaleza Búdica. Como un holograma, el todo está contenido en cada parte, pero hasta que se calme la mente y descanse el cuerpo, vemos con una mente que se lanza en todas las direcciones, creando distinciones de forma, sonido, olor, gusto, tacto, y pensamiento. Solo vemos las partes y no el todo.

Para la gente que es nueva en el Zen, la Respiración Saludable es un excelente lugar para empezar una práctica. Y para aquellos que han empleado muchos años estudiando Zen o han practicado una variedad de ejercicios sin un progreso significante, la Respiración Saludable es un excelente lugar al que volver. Incluso los adeptos utilizan la Respiración Saludable para comenzar su práctica, porque saben que rápidamente equilibrará su cuerpo-mente y preparará el camino de entrada en profundos estados de meditación.

Como recordaremos, la Respiración Saludable se desarrolla en tres partes, en un patrón cuidadosamente regulado al que nos referimos como "1:4:2": una inhalación(1), un retención(4), y una exhalación(2). Esto significa que la respiración se mantiene cuatro veces la cantidad de tiempo tomada por la inhalación, y que la exhalación toma el doble de tiempo que la inhalación. Cuando comenzamos la práctica por vez primera, podemos usar una serie de 4:16:8, donde cada cuenta es un segundo. Entonces, a medida que la respiración se hace más fuerte y duradera, podemos cambiar a series de 6:24:12, y más tarde a 8:32:16, etc. A medida que trabajamos con la Respiración Saludable, aumentamos gradualmente el número de cuentas para duraciones cada vez mayores, manteniendo el mismo ratio y las cuentas de un segundo. Se puede utilizar un reloj audible para medir el tiempo en intervalos de un segundo, o, si se puede sentir o escuchar el pulso del corazón, se puede utilizar en su lugar. Cuando realizamos la práctica, detenerse para admirar los resultados no es una opción: una concentración continuamente focalizada en la cuenta es esencial. Con el Recto Esfuerzo y la Actitud Correcta, en un corto espacio de tiempo - días o semanas - empezaremos a notar sutiles cambios en el humor y la energía física, y nuestra conducta se volverá más calma y sosegada. Este es el poder del más simple de los ejercicios pranayama, un ejercicio que prepara el terreno para todas las prácticas Chan subsecuentes.

BONSHO – LA GRAN CAMPANA DE LA PAZ


Bonsho – la campana que hacia todas las direcciones envía su mensaje de paz.
El sonido de una campana Bonsho, como aquella que se acaba de inaugurar en el templo Busshinji, en realidad es mucho más que un mensaje de paz. En realidad es la misma voz de Buda Shakyamuni que suena y que nos recuerda en ese mismo instante en el que la escuchamos que no existe separación alguna entre nosotros y los demás. Así el sonido de un Bonsho puede significar a quien le escucha de corazón, el experimentar y vivenciar el hecho de que todos los fenómenos y todos los seres y cosas son el yo. Un yo que nos enseña que cuando todas las cosas y seres son el yo, el despertar existe solo porque existe la delusión. Una verdad que por una parte nos ayuda a reconocer que todo el universo es el yo pero que también nos enseña humildad. Humildad porque nos indica claramente que solo aprendemos a ser responsables en cuanto a nosotros y a los demás, si hemos realizado la unión entre el yo y los demás.
El sonido de un Bonsho es el autentico Dharma que se acaba de manifestar.
Esta es la conclusión a la que llegamos cuando después de haber escuchado verdaderamente un Bonsho sonar y comenzamos a observar cualquier fenómeno social. Pues cuando nos ponemos a observar la vida en comunidad, claramente podemos ver que observamos un fenómeno social, lo analizamos y lo comprendemos pero todo esto no significa que verdaderamente hayamos comprendido lo que este fenómeno es de verdad. Pues de lo contrario veríamos por una parte con claridad lo valiosa que es la armonía dentro de una comunidad y por otro lado comprenderíamos que fenómenos como la discriminación social, o las dictaduras o el apartheid no son fenómenos que son ajenos al yo. E incluso podemos ir incluso un paso más allá y decir que el sonido de una campana de la paz nos recuerda en el mismo instante en el cual la escuchamos tocar que mientras no se haya realizado la más alta verdad, el apartheid, las dictaduras así como todo tipo de abuso del poder, lo encontraremos hasta en el mas noble o puro sentimiento de nuestro propio interior. Llegamos a esta conclusión, tomando en cuenta que somos humanos y que lo que nos caracteriza, el pensar y la conciencia, crean constantemente conceptos para interpretar el mundo que nos rodea y porque el categorizar implica discriminar. Y más allá podríamos incluso concluir que dado que el pensar y el idioma implican un cierto grado de discriminación al crear conceptos y calificar, la discriminación sea algo con lo que debemos aprender a vivir. Un pensamiento del cual algunos practicantes lamentablemente incluso derivan que ya que solo la iluminación libera de la discriminación, se puede discriminar libremente hasta que la iluminación nos libere de nuestra confusión. Una conclusión que nos dice una vez más que solo el hecho de practicar alguna Vía espiritual esto no significa que estemos liberados de la delusión. Pues hay que tener claro que la ley del Karma infaliblemente existe y además esta exclama con tanta claridad como la campana de la paz: quien fomenta la discriminación, por mas que se esfuerce, comete el mal y tarde o temprano, caerá.
La vibraciones de la campana de la paz alcanzan hasta el ultimo vinculo del ser.
Se dice que cuando escuchamos el sonido de la campana de la paz claramente podemos comprender la delusión que significa afirmar que existimos como seres separados de los demás. Una comprensión que nos da fuerza para levantarnos si el momento lo requiere y exclamar: ¡prefiero el infierno a un paraíso xenofóbico que se basa en la discriminación! Pues esto es lo que nos enseña el sonido de un Bonsho también: el paraíso jamás podría ser un lugar donde se separa por cualquier razón, sea de genero, racial o social o porque pensamos que alguien no pertenece a nuestra religión. Pues el sonido de la campana de la paz le dice a toda persona que practica de manera honesta su tradición: la verdad puede ser enseñada y el verdadero dialogo existe, solo y justo porque siguen existiendo aquellas personas que se levantan ante la mentira y la injusticia y saben actuar de acuerdo a la verdad. Muchas veces cuando se habla del dialogo interreligioso se discute sobre lo que nos diferencia pero también se habla de lo que entre nosotros es similar. Esto lo demuestran ya conceptos básicos como el infierno y el paraíso que ilustran también en el Budismo la ley de causa y condición. Una ley que nos enseña entre otras cosas que ignorarla significaria condenarnos a nosotros mismos porque jamas llegariamos a comprender que el infierno en el exterior existe porque tenemos un infierno en el interior y por otra parte que el paraíso existe cuando nos resistimos a practicar el mal y fomentamos la paz.

El sonido de un Bonsho traspasa toda frontera sea interior o exterior.
Y de esta manera nos ayuda a comprender que el dialogo interreligioso también implica responsabilidad. Responsabilidad frente a los demás y frente a nosotros mismos pues no existe separación entre nosotros y los demás. Y a partir de la comprensión budista tal vez sea esta la única y mas importante responsabilidad que tiene cualquier practicante del Zen: el aprender a escuchar un Bonsho de verdad. Pues cuando llegamos a escuchar un Bonsho de verdad, toda diferenciación se diluye como cualquier concepto más y automática y naturalmente anteponemos la unión. Y al anteponer la unión vamos mucho más allá de la separación o la discriminación dado que en todo fenómeno vemos el Bonsho, aquella campana que en todas la direcciones y a través de todos los tiempos lanza su sonido de paz y que repite en todo instante y cualquier lugar a Shakyamuni y su voz que exclama:
GATE GATE ● PARAGATE
PARASAMGATE ● BODHI SVAHA

Id, id, id juntos. Id juntos más allá del más allá hasta la liberación última.
Fuente: http://www.sotozen.cl/bonsho-la-gran-campana-de-la-paz/

Vacuidad : KU, Śūnyatā


En la realidad que no se deja congelar no hay un antes o un después.
Según el budismo Mahayana la ultima verdad que en todo esta presente, el Dharma, se nos revela solo a través de la vivencia directa de lo que llamamos el vacío, Ku en japonés o Shunya en sanscrito. La experiencia que nos enseña que nuestro sueño es parte de la realidad y que si no fuese por nuestros sueños, nuestras ilusiones, nuestras emociones, no distinguiríamos entre el sueño y la realidad y menos aun sería posible hacer un sueño realidad.
Así, es la experiencia del vacío lo que nos enseña que un ruido no viene ni solo de adentro ni solo de exterior. La experiencia que nos dice que la realidad no es algo que se pueda conservar o que se pueda domar, pues la realidad es el presente vivo que cambia de instante a instante en la cual no hay ni objeto ni observador y que no conoce ni comienzo ni tiene fin. La realidad que es el Dharma mismo que ni requiere reconocimiento ni puede ser establecido por ninguna ley. El Dharma que tampoco puede ser impuesto a través de ningún texto que ha sido revelado con el fin de congelar la verdad para así poder imponer cualquier forma de autoridad. Pues un ruido aparece y luego no está, hasta que otro ruido aparece y este también se va.
Y así como la experiencia del vacío influye en nuestro interior lo hace también en la manera de percibir los cambios sociales a nuestro alrededor. Nos da a comprender que cuando se habla de experiencia en el Zen esta no puede estar ligada al tiempo que conoce comienzo y tiene fin, pues abrir los ojos no es una cosa de años si no que solo de un instante y cuando se abren da lo mismo cuanto tiempo nos hemos mantenido en la oscuridad. Y también nos conduce hacia algunas conclusiones en respecto a la vida en sociedad ya que nos encontramos con el hecho de que si los fenómenos sociales tales como la emigración tienen esencia alguna esta se encuentra en la interconectividad. Un proceso social en el Budismo conocido como la mutua interdependencia de los fenómenos y que nos demuestra de que manera se relacionan los fenómenos entre si. Pues si observamos con atención de que manera se relacionan los fenómenos entre si, claramente queda en evidencia el hecho de que toda acción local, por insignificante que la creamos ser, tiene efecto en todo el mundo a nuestro alrededor. Algo que vale también para los muros de protección ya que los muros separan y esta separación crea desconfianza y hacen imposible la comunicación que seria necesaria para abordar la migración desde su raíz. Pues el problema de la migración consiste en primer lugar en que la personas se ven obligadas a emigrar porque la situación político social en las que viven en sus países de origen no les deja otra opción. ¿Pero como comunicar si el dialogo se ve substituido por la desinformación? De esta manera queda claro porque los muros de protección crean prisioneros por ambas partes. Unos presos en la angustia de tener que aguantar una situación de humillación y los otros presos por el miedo y la codicia de perder un privilegio que hay que defender.
El Fukanzazengi del maestro Dogen continua de la siguiente manera:

Debéis en consecuencia abandonar una práctica basada en la comprensión intelectual, corriendo detrás de las palabras y ateniéndoos al sentido literal. Debéis aprender el giro que dirige vuestra luz hacia el interior, para iluminar vuestra verdadera naturaleza. El cuerpo y el espíritu se borrarán por sí mismos, y aparecerá vuestro rostro original. Si queréis alcanzar el Despertar, debéis practicar el Despertar sin demora.
Tal vez sea importante aclarar que significa abandonar la comprensión intelectual del Dharma. La palabra Dharma misma ha sido muchas veces traducida del sanscrito al español como “ley natural” o “orden social”. Una traducción que si se reduce al valor semántico de estas palabras en nuestro contexto cultural da amplio margen a la confusión, pues la verdad es que en el budismo Zen el Dharma tiene que ver con este instante aquí y ahora y no con una verdad preestablecida. 
Pues de otra manera el Dharma seria una enseñanza más que divide entre quien tiene la razón y quien no o que separa entre los de esta parte y los de la otra parte del muro de protección. Pero el Dharma no es un consejo. Ni tampoco una experiencia que compartimos con el fin de imponer nuestra autoridad. El Dharma que va más allá de la intelectualidad es la más próxima e inmediata realidad. La verdad que encontramos cuando volvemos de la actividad mental, del ideal, a la realidad y que nos da a entender que todos somos habitantes del mismo planeta azul, donde todos sus habitantes, sean estos humanos, animales o cosas, interactúan constantemente entre si, donde todo es inpermanente y donde todos los seres nacen libres e iguales en dignidad y en derechos sin ningún tipo de distinción sea de raza, color u origen nacional. Pues el Dharma es el vacío mismo en el cual un ruido no viene ni solo de adentro ni tampoco solo del exterior.
Un ruido es un simple sonido y nada más, pero a la vez es el más alto Dharma, es Buda, es Dharma, es Sangha, ya que si lo dejamos pasar sin comentarlo comprenderemos que ese ruido, en ese mismo instante en el que lo escuchamos, no es otra cosa que el Yo.

Karma: La ley de causa y efecto


Karma
Karma (sanscrito: karman, pali: kamma) que traducido significa hecho o acción es una palabra de moda en nuestra cultura occidental y que frecuentemente se interpreta como una energía superior que afecta el curso de nuestras vidas y que determina sobre clemencia o libertad.

En el budismo la palabra Karma describe el principio de causa y efecto. Una ley según la cual toda acción, sea física o espiritual, tiene sus respectivas consecuencias. Ósea que en el budismo somos nosotros mismos los que a través de sus intenciones y acciones crean Karma. Karma que conlleva mas vinculación en el mundo de samsara que por lo tanto implica sufrimiento. Por lo tanto si el budismo de las diferentes tradiciones tiene una meta común, esa es dejar de producir Karma. ¿Pero como conseguir dicha meta? Según el budismo antiguo, el Karma es la consecuencia del apego a los tres venenos del espíritu: la avidez, la rabia y la ignorancia y para abandonar Samsara es necesario abandonar completamente estos venenos del espíritu. Una apuesta que a primer instancia suele estar completamente opuesta al Budismo Mahayana y con ello al Zen. Esto porque según la comprensión del Zen el deseo a desapegarse es en si fuente de apego y de ilusión y por lo cual todo intento de escapar de Samsara implica la creación de un nuevo circulo de Samsara. Razón por la cual en el Zen los cinco skandhas, la forma, la apariencia material, los sentidos, la apariencias espirituales y la conciencia, son expresiones de la impermanencia y de la falta de existencia independiente y por ello deben ser el objeto de la práctica. Según el maestro Dogen, solo de esta manera, aceptando todos nuestros apegos como fuente de nuestra práctica, es posible encontrar Nirvana en Samsara y alcanzar la verdadera paz.
Mucha veces se pregunta desde la perspectiva occidental si en el Zen, al ser una religión del aquí y ahora, existe la ética y la moral. Y efectivamente resulta difícil hablar de la moral y la ética sin ser en el mismo instante inmoral. Esto dado que la realidad de este instante va más allá de cualquier concepto, más allá de la ética y más allá de la moral. La realidad de este instante es inmensurable y todo intento de encajarla en conceptos o en reglas separa Samara de nirvana y lleva así a más Karma. Por lo tanto en el Zen no se trata de lo que debiésemos hacer o no hacer si no que más bien sobre la realidad del aquí y ahora. En este sentido en el Zen no se trata de discutir sobre ética o lo que esta bien y lo que esta mal, si no que simplemente en no hacer el mal y hacer el bien. ¿Que significa entonces hacer el bien? Una pregunta sobre la que trata la siguiente historia:
Un día, preguntado por un poeta, cual será la gran intención del Buda Dharma, respondió el maestro Dorin:
– Abstenerse a cometer el mal. Hacer el bien.
A esto respondió el poeta:
– Si es así, esto hasta un niño de 3 años lo puede decir.
El maestro Dorin respondió:
– Un niño de tres años puede decir que es la verdad, pero ni un hombre de ochenta años la puede realizar.
Después de esta enseñanza el poeta se prosternó ante el maestro y luego se fue.
El poeta tal vez no lograba comprender lo que quería decir el maestro y pensaba que cuando el maestro le estaba diciendo no cometer el mal y hacer bien, le estaba enseñando una moral que tenia como meta hacer el bien y no hacer el mal. Pero el maestro solo describía la realidad desde una situación de no cometer el mal, dado que es solo la inmaculada realidad donde se expresa la ley de causa y efecto y no en un concepto sobre la moral. Para comprender este hecho es necesario realizar Sunyata. Aquel vacío que nos enseña que el pensamiento que nos dice que la liberación de Samara resulta de la abolición del apego, no es otra cosa que un concepto más. Un concepto que crea una frontera entre Nirvana y Samsara y que nos impide encontrar la verdadera paz. Abandonar cualquier concepto que aparezca en la mente, a eso le llamamos confianza en nuestra tradición. Abandonarse con plena confianza a la corriente de causa y condición es el lugar de donde nacen la sabiduría y la compasión.

El Nirvana


El cielo es amplio en su clara magnitud y las aves vuelan en el como aves – Eihei Dogen
En los todos los retiros mensuales que se ofrecen en el templo de Busshinji en Sao Paulo, es posible asistir a Dokusan – una entrevista personal con el maestro. En estas entrevistas es posible recibir enseñanzas sobre diferentes aspectos de la práctica del Budismo Soto Zen. Enseñanzas sobre aspectos como la actitud mental durante Zazen; sobre lo que es el Karma de acuerdo al budismo Mahayana, o también sobre lo que es la iluminación o el Nirvana. Y es que en la cultura occidental podemos encontrar diversos mitos alrededor de la palabra Nirvana. Mitos que muchas veces difieren de la comprensión del budismo Zen. Va aquí otra propuesta sobre lo que es el Nirvana, de la que esperamos que en base al propio balance sirva como fuente de reflexión:
El Nirvana o la iluminación, son términos que en el Budismo por lo general expresan la salida de Samsara y con ello el abandono de la rueda del renacimiento. Una definición que muchas veces ha sido interpretada como si Nirvana fuese un estado en el cual el iluminado ha superado todas las ilusiones y se ha desprendido de todos los apegos. Ósea que un estado de conciencia especial, en el cual la persona iluminada, al haberse desprendido de su ego, no se ve más separada de su alrededor. Una definición que sobretodo en occidente ha llevado a muchos malentendidos y confusión. Malentendidos que resultan de la conclusión que el Nirvana sea un estado especial, separado de Samsara, que nos eleva de la vida mundana en la que nos tenemos que esforzar. ¿Pero que si el Nirvana o la iluminación no fuesen un estado de conciencia especial? ¿Que si la iluminación fuese la condición normal del ser humano y el nirvana no fuese más que el vivir todo instante de acuerdo a esa realidad?
Según la tradición del budismo Zen dijo el Buda al experimentar la unidad: “Todos los seres, la gran tierra y yo hemos alcanzado simultáneamente la iluminación”. En el Zen, que pertenece al tradición Mahayana del budismo, se sacan de estas palabras del Buda diferentes conclusiones sobre Nirvana. Una de estas conclusiones es que la comprensión individual y relativa de lo que es el “yo”, y la visión absoluta en la cual el “yo” no está separado de las millares de cosas y seres, son dos aspectos de una y la misma realidad. Aspectos de una unidad se manifiesta en todas las cosas: entre el cuerpo y el espíritu, entre lo observado y el observador, entre la vacuidad y la forma, así como entre Samsara y Nirvana. 
Por lo contrario ¿que sucede si decimos que el Nirvana y el Samsara, están uno del otro separados? Entonces en el mismo instante no solo que haríamos de Samsara y Nirvana dos conceptos opuestos de la realidad, sino que también creamos una separación entre lo observado y el observador. Pero la realidad en el Budismo no es ni dualista ni es un concepto. La realidad esta más allá del dualismo y de cualquier concepto y no conoce ningún tipo de separación;

Ósea que el Budismo Zen no separa entre Samsara y el Nirvana. Y al no separar entre ambos se supone que el Nirvana no es un estado especial de la práctica o de la conciencia, si no que una manera de vivir la vida de acuerdo a la más profunda realidad. La realidad en la que todo es impermanente y en la que todas la existencias son parte de una unidad en la que todo es vacuidad.

Como ejemplo que el Nirvana no puede ser un estado especial de la práctica, muchas veces se señala hacia la vida del propio Buda. Siddartha Gautama se convirtió en el Buda con la edad de treintidos años. A esta edad alcanzo el nirvana pero no por ello su vida se hizo más fácil. El Buda viajaba por toda la India en tiempos en el cual el viajar resultaba difícil y muchas veces peligroso. Viajes en los cuales Shakyamuni sufrió muchos dolores y penas y en la cual estuvo casi por morir, pero dado que el Buda se había liberado del „yo“ limitado, el dolor era solo dolor así como la alegría era solo alegría. Ósea que de la historia del Buda se puede sacar la conclusión, que dentro de Nirvana existen tanto experiencias positivas como experiencias negativas y estas son aceptadas como diferentes expresiones del cambio continuo y de la interdependencia que existe entre todos los seres y cosas.
Por lo tanto cuando en el budismo se habla de la iluminación, en realidad se refiere a una vuelta a la condición normal. Una condición en la cual el individuo cuando dice yo, lo dice sabiendo que este “yo” incluye tanto todas las existencias como el “yo” que en la vida debe escoger de forma dualista y tomar posición en cuanto a la vida. Un “yo” que une Nirvana y Samsara en si y que el Buda recalca aun sabiendo que no es posible concebir la existencia del yo como algo independiente de la gran tierra y del resto de los seres cuando exclama: “Todos los seres, la gran tierra y yo hemos alcanzado simultáneamente la iluminación”.
Entonces, para volver a la pregunta inicial, si el Nirvana o la iluminación son un estado de conciencia especial, podemos responder que en realidad estos son la condición normal. La condición normal de este instante donde fuera y dentro, cuerpo y espíritu, el ser humano y la naturaleza en la que vive, crean una unidad. La condición normal en la cual Samsara y Nirvana son solo ayudas para describir la inmaculada realidad. Si esto fuese así, si Nirvana significase la condición normal del cuerpo espíritu, quedaría por preguntarse si depende de nosotros mismos si vivimos en Samsara o en Nirvana. Una pregunta a la que el Buda respondió: “Todos los seres, la gran tierra y yo, hemos alcanzado simultáneamente la iluminación”.

Libro recomendado: Shōbōgenzō version de Dokusho Villalba

 El Shōbōgenzō es la obra mayor del maestro zen japonés Eihei Dōgen. Está considerada una de las grandes obras de la literatura religiosa y filosófica, no sólo de Japón, sino de todos los tiempos.
La obra, escrita originalmente en japonés medieval, fue redactada a lo largo de veintitrés años. Constituye un excelente resumen de la cultura budista chan de China que Dōgen conoció durante su viaje de peregrinación por los monasterios chinos de la dinastía Song, presentado con la sensibilidad e idiosincrasia propia de un espíritu japonés cultivado como el suyo.
La presente traducción al español es virtualmente una restauración, ya que se ha basado en al menos ocho traducciones al inglés y al francés, y supone el trabajo de un equipo de traductores dirigidos por el maestro zen Dokushō Villalba a lo largo de veinticinco años.




La palabra Shobogenzo se compone de 4 Kanjis: Sho que significa “verdadero” o “verídico”, ho (que aquí se lee bo) que significa “Dharma” o “orden cósmico”, gen que significa “ojo” o “la medula esencial” y “zo” que es un “almacén” o un “deposito” donde se guardan los valiosos tesoros. Shobogenzo es por lo tanto el “almacen donde se guarda el más valioso Dharma” o “donde se guarda la medula de la enseñanza de Buda Gautama”.
En este contexto no se debe perder de vista que de acuerdo a la comprensión del maestro Dogen la práctica de Zazen es el corazón de las enseñanzas de Buda Gautama. El Shobogenzo no es de fácil comprensión para alguien que desee comprender solo a nivel intelectual y en realidad la práctica de Zazen es imprescindible para una comprensión mas profunda del Shobogenzo, dado que el Buda Gautama realizo la verdad justamente a través de la práctica de Zazen.
Shakyamuni transmitió la práctica de Zazen al primer ancestro de la india a Mahakasyapa y esta transmisión fue continuada hasta que llego al maestro ancestral número 28 que fue Bodhidharma. Este fue a China y le trajo al pueblo chino la práctica de Zazen. En el siglo 13 el maestro Dogen fue a China y aprendió el profundo sentido de esta práctica del maestro Nyojo. No hay ninguna duda de que el maestro Dogen recurra en el Shobogenzo continuamente a la línea de la transmisión. Es importante tener siempre en mente este propósito del maestro Dogen si queremos comprender el verdadero sentido de esta obra.
La palabra Shobogenzo aparece por primera vez en un sutra chino el: “Daiboten o monbutsu ketsugi kyo – El sutra de las preguntas y respuestas entre Mahabrahman y el Buda” y en el capitulo 68 del Shobogenzo “la flor Udumbara” el maestro Dogen se refiere a la transmisión:
“El Buda Shakyamuni tomo una flor y la hizo girar delicadamente entre sus dedos. Nadie comprendió aquel gesto, sólo Mahakashyapa sonrío. Entonces el Buda dijo:
“Poseo el ojo del dharma, el espíritu del despertar. Tú eres el único que ha comprendido la esencia de mi enseñanza. Ahora te transmito el dharma, pues lo haz actualizado”.
El espíritu del Buda era como un espejo en el que se reflejaba el de Mahakashyapa. Mientras que los demás, querían agarrar la luna en el lago, cavilando sobre el significado de la enseñanza que el Buda acababa de dar, Mahakashyapa solo estaba presente, aquí y ahora. Estaba en perfecta unión con el espíritu de su maestro. Su espíritu estaba disponible, sin rechazar nada, perfectamente puro. Eso es a lo que se llama el espíritu original. Ese espíritu es la enseñanza misma. 

Sutra del corazon (Prajñāpāramitā Hṛdaya Sūtra)

25 minutos del Sutra del corazon (Prajñāpāramitā Hṛdaya Sūtra)
Denominado el Sutra del Corazón porque representa el corazón de la gran sabiduría. Fue escrito entre el siglo 1ro y 6to de nuestra era. Común a todas las descendencias del budismo, es ciertamente el sutra más conocido. El bodhisattva Avalokitesvara le da una enseñanza a Sariputra sobre la vacuidad de todo ser y de toda cosa, porque ninguno de ellos posee carácter fijo ni sustancial. Todo en sí es impermanente y existe en interdependencia y no por sí mismo.
El siguientente sutra se canta después del zazen. Se canta en su forma Kanbun (fonética antigua sanscrito-china).



TRADUCCION 
MAKA HANNYA HARAMITA SHINGYO
Esencia del Sutra de la Gran Sabiduría que permite ir más allá
El bodhisattva de la Verdadera Libertad, por la práctica profunda de la Gran Sabiduría,
comprende que el cuerpo y los cinco skandha (sensación, percepción, pensamiento, actividad, conciencia) no son más que vacuidad (ku) y mediante esta comprensión ayuda a todos aquellos que sufren. 
Oh, Sariputra, los fenómenos no son diferentes del vacío; el vacío no es diferente de los fenómenos.
Los fenómenos se vuelven ku; ku se vuelve fenómeno. (La forma es el vacío, el vacío es la forma). Los cinco skandha son también fenómenos.
Oh, Sariputra, toda existencia es ku (vacío). No hay nacimiento, ni comienzo, ni pureza, ni mácula, ni crecimiento, ni disminución.
Por eso, en ku, no hay ni forma ni skandha, ni ojo, ni oreja, ni naríz, ni lengua, ni cuerpo, ni conciencia.
No hay color, ni sonido, ni olor, ni gusto, ni tacto, ni objeto de pensamiento.
No hay sabiduría ni ignorancia, ni ilusión ni cese de la ilusión, ni decadencia ni muerte,
ni fin de la decadencia ni cese del sufrimiento.
No hay conocimiento, ni provecho, ni no provecho.
Para el bodhisattva, gracias a esta sabiduría que conduce más allá, no existe ni el miedo ni el temor.
Toda ilusión y todo apego han sido cortados, y puede aprehender el fin último de la vida, el Nirvana.
Todos los Budas del pasado, del presente y del futuro,
pueden alcanzar la comprensión de esta suprema sabiduría que libera del sufrimiento y permite encontrar la realidad
Este mantra incomparable dice así:
"Vamos, vamos, todos juntos, más allá del más allá, a la orilla del satori."


El hombre sabio, más allá de las circunstancias, está como muerto. Nada puede perturbar su mirada. Ni una mota de polvo puede adherirse a sus pasos.
El agua es clara y límpida, no tiene anverso ni reverso. En el cielo no hay entrada ni salida. Los fenómenos y la vacuidad no se diferencian. La sabiduría no depende del entorno.
Si se encrespa una ola, otras la seguirán. Si se trastorna nuestra conciencia, aparecen cantidad de pensamientos. Si nuestro espíritu está tranquilo, todo está tranquilo en torno a nosotros. La educación moderna se funda en la palabra, la educación Zen en el silencio. A la larga, en la discusión la palabra llega a ser estéril. Si queremos poner fin a los discursos, detengamos los movimientos, buenos o malos, de nuestra conciencia. No agitemos nuestro cuerpo. Ahorremos nuestros pensamientos. El hombre verdadero, el que comprende su propia naturaleza, no duda de los demás, comprende también su espíritu y no discute.
Al contemplar el océano, algunos no ven más que la superficie de las olas; otros no consideran más que el agua sin las olas. Las olas y el agua son inseparables. Nuestro espíritu se parece al océano. En el Zazen, el espíritu está inmóvil. Todo cambia, nada permanece. El silencio es superior a la elocuencia.
"La práctica del Zen" Taisen Deshimaru. Maestro Zen.

Hsin Hsin Ming: Fe en la mente




El Gran Camino no es difícil
para aquellos que no tiene preferencias.
Cuando amor y odio están ambos ausentes
todo se torna claro y sin velos.
Haz sin embargo la menor distinción
y el cielo y la tierra se apartarán infinitamente.
Si deseas ver la verdad
no sostengas entonces opiniones a favor o en contra de nada.
Erigir lo que te gusta en contra de lo que te disgusta
es la enfermedad de la mente.
Cuando no se comprende el profundo significado de las cosas
la paz esencial de la mente se perturba en vano.
El Camino es perfecto como el vasto espacio
donde nada está faltando y nada está en exceso.
En verdad, es debido a que elegimos aceptar o rechazar
que no vemos la verdadera naturaleza de las cosas.
No vivas ni en las complicaciones de lo externo,
ni en los sentimientos internos de vaciedad.
Permanece sereno en la unidad de las cosas
y semejantes puntos de vista erróneos desaparecerán por sí mismos.
Cuando tratas de detener la actividad para adquirir la pasividad
tu mismo esfuerzo te llena de actividad.
En tanto permanezcas en uno u otro extremo nunca conocerás la Unidad.


Aquellos que no viven en el Camino único
fracasan tanto en la actividad como en la pasividad,
la afirmación y la negación.
Negar la realidad de las cosas
es perder su realidad;
afirmar la vaciedad de las cosas
es perder su realidad.
Cuanto más hablas y piensas en ello,
más lejos vagas desviado de la verdad.
Deja de hablar y pensar,
y no habrá nada que no seas capaz de saber.
Retornar a la raíz es encontrar el significado,
pero perseguir las apariencias es perder el origen.
En el momento de iluminación interior
hay un ir más allá de apariencias y vaciedad.
Los cambios que ocurren en el mundo vacío
los llamamos reales sólo debido a nuestra ignorancia.
No busques la verdad;
sólo cesa de atesorar opiniones.


No permanezcas en el estado dualista;
evita cuidadosamente búsquedas semejantes.
Si hay siquiera un rastro
de esto y aquello, de correcto e incorrecto,
la Esencia de la Mente se perderá en confusión.
A pesar de que todas las dualidades vienen del Uno,
no te apegues ni siquiera a este Uno.
Cuando la mente existe imperturbable en el Camino,
nada en el mundo puede ofender,
y cuando una cosa ya no puede ofender,
deja de existir el viejo modo.


Cuando no surgen pensamientos discriminativos,
la vieja mente deja de existir.
Cuando los objetos-del-pensamiento desaparecen,
el sujeto-pensante desaparece,
porque cuando la mente desaparece, los objetos
desaparecen.
Las cosas son objetos a causa del sujeto (mente);
la mente (sujeto) es tal a causa de las cosas (objeto).
Comprende la relatividad de estos dos
y la realidad básica: la unidad de la vaciedad.
En esta Vaciedad los dos son indistinguibles
y cada uno contiene en sí mismo el mundo entero.
Si no discriminas entre el grueso y el fino
no te verás tentado al prejuicio y la opinión.


Vivir en el Gran Camino
no es ni fácil ni difícil,
pero aquellos con puntos de vista limitados
son temerosos e indecisos:
cuanto más rápido se apresuran, más despacio van,
y el asirse (apego) no se puede limitar;
incluso apegarse a la idea de iluminación
es andar errado.
Sólo deja ser a las cosas a su propio modo,
y no habrá ni ir ni venir.
Obedece a la naturaleza de las cosas (tu propia naturaleza),
y caminarás libre y serenamente.
Cuando el pensamiento está en servidumbre la verdad está oculta,
porque todo es turbio y confuso,
y la pesada práctica de juzgar
trae disgusto y cansancio.
¿Qué beneficios se pueden derivar
de distinciones y separaciones?


Si deseas moverte en el Camino Uno
no tengas aversión ni siquiera por el mundo de los sentidos e ideas.
En verdad, aceptarlos completamente
es idéntico a la verdadera Iluminación.
El hombre sabio no se esfuerza hacia ninguna meta
pero el hombre tonto se encadena a sí mismo.
Hay un solo Dharma, no muchos;
las distinciones surgen
de la necesidad de aferrarse que tiene el ignorante,
buscar la Mente con la mente (discriminativa)
es el mayor de todos los errores.


Tranquilidad e intranquilidad derivan de la ilusión;
con iluminación no hay agrado o aversión.
Todas las dualidades vienen de la inferencia ignorante.
Son como sueños o flores en el aire:
es tonto tratar de agarrarlos.
Ganancia y pérdida, correcto e incorrecto:
tales pensamientos deben ser finalmente abolidos de inmediato.


Si el ojo nunca duerme,
todos los sueños cesarán naturalmente.
Si la mente no hace discriminación alguna,
las diez mil cosas
son como son, de esencia única.
Comprender el misterio de esta Esencia-una
es estar liberado de toda complicación.
Cuando todas las cosas se ven igualmente
se alcanza la Esencia intemporal del Sí Mismo.
Ni comparaciones ni analogías son posibles
en este estado sin relaciones, sin causa.
Considera al movimiento estacionario
y a lo estacionario en movimiento,
movimiento y descanso, ambos desaparecen.
Cuando tales dualidades cesan de existir
la Unidad misma no puede existir.
A esta finalidad última
ninguna ley o descripción se le aplica.


Para la mente unificada en acuerdo con el Camino
cesa todo esfuerzo autocentrado.
Dudas e irresoluciones desaparecen
y se hace posible la vida en la verdadera fe.
De un solo golpe estamos liberados de la servidumbre;
nada se adhiere a nosotros y a nada nos aferramos.
Todo es vacío, claro, autoiluminador,
sin esfuerzo alguno del poder de la mente.
Aquí, pensamiento, sentimiento, conocimiento, e imaginación
no son de ningún valor.
En este mundo de la Talidad
no hay ni yo ni otro-más-que-yo.


Para llegar directamente a la armonía con esta
realidad
cuando surge la duda sólo di simplemente, “No dos”.
En este “no dos” nada está separado,
nada está excluido.
No importa cuándo o dónde,
iluminación significa penetrar en esta verdad.
Y esta verdad está más allá de la extensión o la disminución en tiempo y espacio;
en ella un pensamiento único es diez mil años.


Vaciedad aquí, Vaciedad allí,
pero el universo infinito
se encuentra siempre ante tus ojos.
Infinitamente grande e infinitamente pequeño:
no hay diferencia, porque las definiciones han desaparecido
y no hay límites.
Así también son Ser y no-Ser.
No pierdas tiempo con dudas y argumentos
que nada tienen que ver con esto.


Una cosa, todas las cosas:
muévete entre ellas y entremézclate,
sin distinción.
Vivir en esta realización
es estar sin ansiedad en cuanto a la no-perfección.
Vivir en esta fe es el sendero a la no-dualidad,
porque lo no-dual es uno con la mente que confía.


¡palabras!
El Camino está más allá del lenguaje,
porque en él no hay
ningún ayer
ningún mañana
ningún hoy.


 Sengtsan, Tercer Patriarca Zen

El mundo visto a través del ego es un mundo accidentado y enfermo debido al incesante deseo. Intentar satisfacer las demandas del ego es como intentar nombrar el número más alto. No importa lo grande que sea el número en que pensemos, siempre podremos sumarle uno y obtener un número más grande todavía. No hay forma de llegar al último. 
Queridos amigos, ¿no es verdad que sin importar el 
dinero que una persona tenga, siempre piensa que necesita un poco más, que sin importar lo cómoda que sea la casa de una persona, siempre quiere un lugar que sea un poco más palaciego, que sin importar cuántos admiradores tenga, necesita siempre escuchar unos pocos aplausos más? Los esfuerzos constantes dan lugar a una lucha constante. Y bien, ¿qué tenemos que hacer? Primero debemos comprender que los problemas que el ego crea no pueden solucionarse en el mundo de ilusiones siempre cambiantes del Samsara. ¿Por qué? Porque el ego es en sí mismo cambiante, un ser ficticio que actúa y reacciona en respuesta a las fluctuantes condiciones de la vida - condiciones que nunca pueden ser lo bastante comprendidas.
Es como intentar jugar al fútbol cuando la longitud del campo está en constante cambio; y en vez de un balón en juego, hay veinte; y los jugadores están o bien hablando y dejando de lado el juego o bien durmiendo sobre el césped. Nadie está realmente seguro del juego que se está jugando y todos juegan con reglas diferentes. Entonces, nadie que esperase ser tanto jugador como árbitro podría encontrar placer en semejante juego. Encontraría su vida sobre el campo como un ejercicio sin fin de miedo, confusión, frustración y agotamiento.


Las Enseñanzas del Maestro Hsu Yun (Nube Vacía)
Ming Zhen (Chuan Yuan) Shakya y Upasaka Richard Cheung 
Edición 2004, revisada por la Ven. Hortensia De la Torre



Para dedicarse enteramente a la meditacion zen (Shikan taza)
To Devote Oneself Entirely to Zen Meditation (Shikan taza) 

Calligraphy

Suda Kokuta (Japan, 1906-1990)
Japan, 1987
Drawings

Hanging scroll; ink on paper

Hábil arquero


Después de ganar varios concursos de arquería, el joven y jactancioso campeón retó a un maestro Zen que era reconocido por su destreza como arquero. El joven demostró una notable técnica cuando le dió al ojo de un lejano toro en el primer intento, y luego partió esa flecha con el segundo tiro. "Ahí está", le dijo al viejo maestro, "¡a ver si puedes igualar eso!". 
Inmutable, el maestro no desenfundo su arco, pero invitó al joven arquero a que lo siguiera hacia la montaña. Curioso sobre las intenciones del viejo, el campeón lo siguió hacia lo alto de la montaña hasta que llegaron a un profundo abismo atravesado por un frágil y tembloroso tronco. Parado con calma en el medio del inestable y ciertamente peligroso puente, el viejo eligió como blanco un lejano árbol, desenfundó su arco, y disparó un tiro limpio y directo. "Ahora es tu turno", dijo mientras se paraba graciosamente en tierra firme. Contemplando con terror el abismo aparentemente sin fondo, el joven no pudo obligarse a subir al tronco, y menos a hacer el tiro.
"Tienes mucha habilidad con el arco", dijo el maestro, "pero tienes poca habilidad con la mente que te hace errar el tiro".

Un monje preguntó al Maestro Chao-Chou:
-Maestro, ¿usted también irá al infierno?
El maestro respondió:
-Yo seré el primero en ir.
El monje preguntó:
-¿Usted Maestro, que es un gran sabio, porque debería tener tal destino?
El maestro respondió:
-Si yo no voy, ¿quién estará allá para enseñarte?

Pequeños Grandes cuentos Zen
Recop. anónima
Ed. La Perla (s/fecha de edición)






El gran silencio
en la noche profunda
llena el alma.


Zen Buddhism - The Land of the Disappearing Buddha - BBC


The long search fue una serie de documentales de la BBC lanzados en 1977, con un total de 13 capitulos que incluyen otras religiones. (leer mas)
Un estudiante de Tendai, una escuela filosofica del Budismo fue al templo Zen de Gasan para ser su alumno. Años despues, cuando se preparaba para marcharse, Gasan le advirtio: "Estudiar la verdad especulativamente es util como manera de colecionar material de enseñanza. Pero recuerda que a menos que medites constantemente, tu luz de verdad podria apagarse."

La tabla redonda - Zen





Interesante conversación acerca del zen. Invitados: John Cage, Dokosho Villalba, Enrique Miret Magdalena, Luis Racionero Grau y Ana María Schlüter Rodes

La tabla redonda fue un programa de los Servicios Informativos de TVE con la decidida vocación de salir al encuentro del espectador interesado por los temas humanos que van más allá de lo convencional y ordinario. Emitido en La 2, todos los programas estaban relacionados directa o indirectamente con lo trascendente. Leer mas

Wu-Wei

Este término describe un concepto muy importante en la filosofía oriental: actuar sin forzar las cosas de manera que se desvirtúen o pierdan su armonía, sin oponer resistencias a las fuerzas naturales. Puede traducirse literalmente de varias maneras, por ejemplo “sin esfuerzo”, “no-hacer”, “crecimiento” (una curiosa variante)…
Recurramos a un par de textos expositivos al respecto:
En los textos taoístas originales, wu wei se asocia a menudo con agua y su naturaleza pasiva. Aunque el agua es blanda y aparentemente débil, tiene la capacidad de erosionar lentamente la roca sólida. El agua no tiene voluntad (i.e. voluntad de ajustarse a una forma), oponiéndose a madera, piedra o cualquier material sólido que pueda ser roto en pedazos.
Puede no obstante llenar cualquier contenedor, tomar cualquier forma, fluir hasta cualquier sitio incluso escurrirse por los más pequeños agujeros. Cuando se divide en miles de pequeñas gotas, el agua aún tiene la capacidad de unirse de nuevo y, en ocasiones, formar parte del inmenso océano. Además, debido a que siempre fluye pendiente abajo, el agua permanece en el “valle oscuro” -donde la vida biológica es regenerada- una analogía de los órganos reproductores.
Algunos capítulos del escrito más importante del taoísmo (el Tao Te Ching, atribuido a Lao-Tse) hace alusión a la “acción decreciente” o “voluntad menguante”, como los aspectos clave en el éxito del sabio. La filosofía taoísta reconoce que el universo ya funciona armoniosamente de acuerdo con sus propios principios; cuando el ser humano enfrenta su voluntad contra el mundo, altera la armonía que ya existe. Esto no significa que las personas deban renunciar a su voluntad. Más bien, se trata del cómo actúa en relación a los procesos naturales críticos existentes.
Wu Wei también ha sido traducido como “quietud creativa” o el arte de “dejar estar”. Esto no supone una anulación de la mente, más bien es una actividad encaminada a percibir el Tao dentro de todas las cosas, creando la disposición adecuada para encontrar uno mismo su camino.
A medida que uno disminuye su “hacer” -aquí entendemos “hacer” como las acciones intencionales encaminadas a beneficiarnos o dirigidas a cambiar/apartar el mundo de su estado y evolución natural- uno disminuye todas las acciones cometidas contra el Tao, la armonía natural ya existente. Desde que uno empieza a cultivar el Tao, alcanza más armonía con el Tao y, de acuerdo con otro gran filósofo Taoista antiguo, Zhuangzi, logra un estado de Ming o “clarividencia” (similar al estado de satori en la práctica zen, el éxtasis en la mística cristiana, elnirvana budista, y cualquier otro tipo de iluminación descrita en tantas religiones y prácticas espirituales). Es, por tanto, la práctica del pensamiento Wu Wei un modo de actuar que no deja trazas en la naturaleza, invisible, armonioso y que no se delata a sí mismo. Una especial forma de fluir sin influir, de vivir sin interrumpir y de favorecer sin impedir.
Para el pensamiento occidental, un tanto ajeno a las sutilezas de la filosofía oriental de la armonía, podemos resumir el pensamiento Wu Wei como el dejar estar o dejar fluir. La aceptación del mundo por medio de la aceptación de sus reglas, las cuales no deben tratar de ser cambiadas para alcanzar mayor bienestar ya que con esas acciones sólo conseguimos desequilibrar el Tao, obteniendo por fin todo lo contrario de lo que pretendíamos: incomprensión y sufrimiento.