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Padmasambhava: el guru del loto


Como llego Padmasambhava al Tíbet
En toda la región del Himalaya, a Padmasambhava se le conoce como Guru Rimpoche, el “guru enormemente apreciado” y es muy reverenciado, sobre todo entre los nyingmapa, quienes lo consideran como un segundo Buda. 

Hacia mediados del siglo VIII, el rey Trisong Detsen invitó al Tíbet al gran sabio Santarakshita, de Nalanda, para que le ayudara a difundir el Dharma. Santarakshita no pudo lograr mucho entre los tibetanos, ya que los demonios locales no paraban de destruir Samye, el monasterio que intentaba construir, de modo que le sugirió al rey invitar a Padmasambhava, el gran maestro tántrico de Urgyen, el único capaz de someter a las poderosas fuerzas animistas que dominaban aquella tierra. Padmasambhava tenía un profundo dominio de las artes de la mente. Sondeó el ambiente y conoció los nombres raíces de las oscuras fuerzas que funcionaban en la psique tibetana. Pronto las controló y las “convirtió” al Dharma para que, desde entonces, se desempeñaran como protectores del Dharma en una tierra donde las enseñanzas habrían de prosperar. 

Gran discípula de Padmasambhava
Una de las principales discípulas de Padmasambhava fue su consorte, Yeshe Tsogyal, quien antes había sido una esposa del rey Trisong Detsen. Se dice que ella es la autora de un registro sobre la vida de él, conocido como Padmasambhava Tang Yig, “Vida y liberación de Padmasambhava”. (Yeshe Tsogyal, The Life and Liberation of Padmasambhava, traducción de Tarthang Tulku et al., Dharma Publishing, Berkeley 1978). 

Vida y liberación de Padmasambhava (contexto mítico)
En ese texto podemos ver que Padmasambhava apareció por primera vez en la tierra de Udiyana (que los tibetanos llaman Urgyen), un lugar que hoy se cree que corresponde al Valle de Swat, en Pakistán. 

Sin embargo, Udiyana es, asimismo, un reino mítico que existe entre el espacio y el tiempo. En él, el bodhisatva Avalokiteshvara, al ver que Udiyana sufría de hambre y sequía, suplicó la ayuda del buda Amitaba. Éste envió un rayo de luz roja que salió de su lengua y así formó un lago en el que se abrió una flor de loto. Luego, desde su corazón proyectó la sílaba mística hrih, que apareció como un vajra dorado en el centro del loto. El vajra se transformó en un niño como de ocho años de edad, rodeado por un aura de luz con los colores del arco iris. Así fue como apareció Padmasambhava, “el que nació de un loto”. Entonces comenzó a llover y se acabaron la hambruna y la sequía. 

El rey de Udiyana adoptó al niño y lo preparó para que lo sucediera en el trono. También arregló para él una boda con una princesa real pero, cansado del mundo, el joven renunció a su hogar y a su reino. Estaba a punto de partir cuando lo acusaron de asesinar a la esposa y al hijo de un ministro, así que se esfumó del reino y llegó al Cementerio de la Alameda Helada, como dice en la Vida y Liberación de Padmasambhava. 

Después de apresurarse para arribar a la tierra de Pañchala,
el príncipe desmontó de su maravilloso corcel
y se sentó en la caverna que resguarda los preceptos de la India.
Tras el ritual de apertura del mandala del Plano de Diamante,
al cabo de siete días de conjurar, alcanzó el estado perfecto.
El huésped de los dioses de la serenidad, como el iridiscente arco del cielo,
levantó un espejo sobrenatural para que se viera el Elegido.
Al ver su cara consiguió el logro supremo y el común
y se convirtió en el Conocimiento del Receptáculo de la Vida,
exento de nacimiento y de muerte.
(Íbid., canto 22, p. 141). 


Las dakinis y el despertar de Padmasambhava 

Una vez que alcanzó el despertar, Padmasambhava permaneció en el cementerio durante cinco años, enseñando el Dharma a la multitud de dakinis. Continúa así el relato en Vida y Liberación de Padmasambhava: 

Hay una infinidad de dakinis por ver.
Algunas de ellas tienen ojos que emiten rayos de sol.
Otras hacen que retumben los truenos y montan en búfalos de agua.
Otras llevan sables y su mirada causa daño.
Otras portan cabezas de muertos, una sobre otra y montan en tigres.
Otras visten con cadáveres y montan sobre leones.
Otras devoran entrañas y montan en garudas.
Otras llevan lanzas flamígeras y montan sobre chacales.
Otras tienen cinco caras y están bañadas en un lago de sangre.
Otras en sus innumerables manos llevan a varias generaciones de seres vivos.
Otras llevan en las manos sus propias cabezas tras habérselas cortado.
Otras llevan en las manos sus propios corazones, tras habérselos arrancado.
Hay otras que se han causado heridas al abrir boquetes en sus cuerpos
para devorar sus propias entrañas e intestinos.
Hay algunas que ocultan y, sin embargo, dejan ver sus órganos sexuales
masculinos o femeninos y montan en caballo, en toro o en elefante.
(Íbid., canto 22, p. 142)



Sin temor ante la faz de la muerte, Padmasambhava anduvo errante por toda la India, meditando en los campos de cremación y aprendiendo todo cuanto podía sobre filosofía, astrología, curación, poesía y todas las demás artes y ciencias. Dominó pronto el canon budista y fue iniciado en las doctrinas secretas del tantra. Aunque exteriormente aparecía como un monje de cabeza rapada y manto amarillo, de manera interior vivía dentro de luminosos mandalas tántricos conviviendo con dakinis.

El regreso de Padmasambhava a Udiyana
Un día, por fin, regresó a Udiyana con su consorte, la princesa Mandarava. El rey y sus ministros lo reconocieron y lo condenaron a arder vivo en la hoguera. Durante tres semanas salió humo de aquel lugar pero cuando el rey fue a inspeccionar no encontró una pira ardiendo lentamente sino un enorme lago en el que, sobre una flor de loto gigante, bailaban unidos Padmasambhava y Mandarava. El rey le suplicó a Padmasambhava que le enseñara el Dharma y Padmasambhava permaneció en Udiyana 13 años, antes de retomar su estilo de vida itinerante y asentarse, al fin, en Bodh Gaya. Fue aquí donde recibió la invitación de Trisong Detsen para ayudar a Santarakshita en el Tíbet.

El encuentro de Padmasambhava con el rey
Cuando Padmasambhava llegó, el rey y su corte salieron para encontrarse con el guru. En la Vida y Liberación de Padmasambhava se describe así:

Padmasambhava, el grandioso de Udiyana, reflexionó:
“No he nacido de un útero. Nací por aparición.
El rey nació de un útero, de modo que, por nacimiento, es mayor mi grandeza.
En este instante la Ley de Udiyana recae sobre su reino.
Este rey de un Tíbet corrupto es grande debido al linaje de su padre
Pero, ¿quienes somos nosotros, él y yo? Su mente está sumergida en la oscuridad,
En tanto que yo me he adiestrado en los cinco reinos del conocimiento,
un buda en una sola vida, exento del nacimiento y de la muerte.
Me invita a venir porque me necesita.
Ya este rey se ha postrado ante mí.
¿Debo corresponder a su postración de la misma manera o no?
Si lo hago, la majestad de la Doctrina se verá menoscabada.
Si no lo hago, él se enfurecerá porque es el rey.
No obstante, por mucha que sea su grandeza, no puedo postrarme ante él”.

Mientras, el rey Trisong Detsen pensaba para sí:
“Soy el soberano que reina sobre todas las negras cabezas del Tíbet.
El bodhisatva abad ya me ha manifestado sus respetos.
El guru también habrá de postrarse ante mí”.
Así que, no muy dispuesto a dejar que se alargara ese primer saludo, permaneció de pie dudando un instante.

Aquí, el guru canto su grandeza y su nobleza:
“Los budas de los tres tiempos pasaron por la puerta del útero.
De ellos es el conocimiento y el mérito, tres veces acumulado de un modo innumerable pero yo soy el buda Padmasambhava Jungnay que brotó del loto.
Mías son las instrucciones que horadan los elevados conceptos sobre el Dharma.
Poseo los preceptos de las escrituras tántricas.
Explico de manera exhaustiva y clara lo que distingue a todos los vehículos...

“Soy Padmasambhava, el Pequeño.
Mías son las instrucciones del éxtasis de la Doctrina que se despierta del sueño.
Mientras en los tres reinos mueren los seres transitorios
evoco ese yoga glorioso, receptáculo del conocimiento de la vida.

“Soy Padmasambhava, el que no muere.
Mías son las instrucciones para la vida diamantina de la Doctrina.
No dependo de los cuatro elementos externos
ni levanto una morada para el cuerpo interior de carne y sangre.

“Soy Padmasambhava, el que no nace.
Mías son las instrucciones del gran sello de la Doctrina.
Mi cuerpo de diamante jamás decaerá
porque mi mente, ya despierta, es lucidez perenne.

“Soy Padmasambhava, el que no tiene edad.
Mías son las instrucciones del Dharma que apacigua el sufrimiento
de aquéllos cuya vitalidad cede con la enfermedad
y cuya espléndida apariencia ha sido abatida por la circunstancia.

“Soy Padmasambhava, el que no padece de enfermedad.
Mías son las instrucciones de la gran perfección del Dharma.

“Y a ti, rey del Tíbet bárbaro,
rey del país que carece de virtud,
te circundan hombres toscos y ogros,
te fías del hambre que sufren tus siervos
y ni la alegría ni el buen humor son tuyos.
Tus reinas son rakshasi con forma humana,
van envueltas en bellas prendas demoníacas de color púrpura,
el sándalo, la turquesa y el oro las adornan
pero les faltan el corazón y la mente.

“Eres un rey, tus pulmones se inflan,
es grande tu poder y tu hígado se siente satisfecho.
Con cetro en mano te levantas altivo
pero yo, señor, no me postraré ante ti
y sin embargo, de acuerdo con los votos que he pronunciado
he llegado al corazón del Tíbet y aquí me quedaré.
Gran rey, testigos, ¿no es verdad que aquí estoy?”.

Así habló, giró las manos y de sus dedos brotó
una llama milagrosa que chamuscó las ropas del rey.
Éste, junto con sus ministros y cortesanos,
sin poder oponer más resistencia,
se inclinaron todos a la vez y se postraron,
como si una guadaña los hubiera segado.
(Íbid., canto 61, pp. 377-383)


Padmasambhava subyuga a las deidades locales del antiguo Tíbet

Padmasambhava viajó por todo el Tíbet subyugando a las deidades locales y haciéndoles jurar que protegerían y servirían al Dharma. En el Monasterio de Samye integró a los demonios locales como trabajadores nocturnos y consiguió que el rey de los nagas contribuyera con los costos del monasterio. Así se describe: 

Entonces, el guru dijo, 

“Aún no hay un juramento que contenga a las mentes de los nagas.
Todos ellos se sublevan con hostilidad e irrumpe aquí la falta de comprensión”.
El rey deploró la insistencia de Padmasambhava en someter a los nagas:
“Apenas se ha construido la mitad del monasterio
y se han consumido ya los recursos reales. ¿Qué podemos hacer?”.
A esto contestó el guru, “Hay una manera.
¡Que el rey Trisong Detsen se alíe con el rey de los nagas!
Yo llevaré a cabo esa unión entre ambos”. 

El guru lo condujo hasta la orilla del gran lago de Malgro
y ocultó al rey, los ministros y los súbditos en uno de los dos valles.
Cerca del lago levantó una tienda de seda
y permaneció ahí tres días en meditación.
En la mañana apareció una mujer maravillosa: 

“¿Qué ha venido a hacer al lago el guru?”.
“Es menester que el rey de hombres Trisong Detsen
y el rey naga, Nanda, establezcan una alianza.
Aún no está terminado el monasterio del rey.
“¡Es imperioso que los nâgas presten su ayuda!”.
Una vez transmitido el mensaje
apareció una gran serpiente dos días después, por la mañana
y agitó las aguas. Se desbordó oro por todas las orillas del lago.
El soberano animó a sus súbditos y les pidió que lo recogieran.
(Íbid., canto 62, p. 388) 




El monasterio de Samye y los primeros siete bhikkhus
Padmasambhava no destruyó la antigua cultura animista del Tíbet, sino que la transformó al vincularla con una aspiración dhármica hacia la iluminación. Cuando Samye estuvo terminado, en el año 779 de nuestra era, Santarakshita ordenó a los primeros siete bhikkhus tibetanos y estableció una sangha monástica. Entonces, él y Padmasambhava consideraron la idea de emprender la enorme tarea de traducir todo el canon budista, del sánscrito y el chino al tibetano. 

Fascinantes secretos de Padmasambhava
Como vio que la gente aún no estaba lista para algunas de las prácticas y doctrinas que deseaba impartir, Padmasambhava inscribió varios textos esotéricos en una escritura tersa densamente codificada y los escondió en templos, cuevas y en las hendiduras de las montañas. Entonces predijo que sus discípulos retornarían en vidas futuras para revelar esas enseñanzas “terma” cuando el tiempo fuera propicio. Uno de los más conocidos termas es el Bardo thodol o Libro tibetano de los muertos. 

A pesar de algunas oposiciones ocasionales por parte de movimientos reformistas, la tradición nyingma de maestros, nada convencionales y, a veces, tampoco monásticos que se dice que estableció Padmasambhava, ésta ha florecido en toda la región del Himalaya a lo largo de doce siglos. Sus devotos aún siguen invocando al Grandiosamente Preciado Guru: 

Hung.
Al noroeste de la tierra de Urgyen, 
sobre el cáliz de una flor de loto, 
¡oh, excelso! La perfección más sublime ha sido alcanzada.
Así lo afirma Padmasambhava. 
¡Oh, tú que estás rodeado de un séquito de dakinis,
siguiendo tu ejemplo me esforzaré!
¡Ven, por favor, a darme tu bendición! 

Padmasambhava es el fundador de la escuela nyingma del budismo tibetano. 

Fuente: Teachers of Enlightenment, Kulananda, Windhorse Publications.

Mito y realidad del sexo tántrico

En el budismo tibetano hay distintas categorías de votos, preceptos y compromisos. Algo que debería servirnos como llamada de atención para tomarnos en serio nuestra práctica es el hecho de que en Occidente hay un gran número de personas que se consideran budistas pero no mantienen estos compromisos, y más aún: Ni siquiera saben cuáles son ni en qué momento se supone que los están tomando. Estos votos no sólo se aplican a monjes ordenados, ni siquiera a quienes se sienten más devotos o comprometidos con el estudio y práctica del Dharma, sino también a muchas personas que no comprenden hasta qué punto son importantes para una práctica del Dharma que podamos considerar verdaderamente correcta, más allá de cuántas horas al día nos sentemos a meditar, cuántos libros nos hayamos leído, o cuántas iniciaciones hayamos recibido.
El siguiente texto fue publicado originalmente en la web Study Buddhism (antes conocida como The Berzin Archives) y es un extracto de una sección en la que se detallan los votos tántricos. Sangha Virtual ha considerado interesante traducir para vosotros este fragmento en particular porque explica de forma clara uno de los mayores malentendidos que ha habido en las relaciones Este-Oeste en la historia de la Humanidad: La relación entre sexo y tantra. Un malentendido que no sólo ha provocado un aprovechamiento comercial o un enfoque frívolo sobre el asunto, sino también comportamientos intolerables.
Se ha comenzado esta exposición hablando sobre votos. En budismo tibetano éstos no se explican con una exposición de cuál es el compromiso como tal, sino qué comportamientos debemos evitar para no violar ese voto. A menudo estas faltas son llamadas caídas o derrotas. Los practicantes de tantra -y se podría decir que practicar budismo tibetano y practicar tantra es básicamente lo mismo- deben mantener catorce votos principales y ocho secundarios. La siguiente traducción corresponde a la explicación de Alexander Berzin del primer voto secundario:
“Apropiarse por la fuerza de la atención que discierne:
La atención que discierne o que discrimina (en sánscrito, prajna; sabiduría) es, aquí, otra forma de llamar a las mujeres. Al tomar como base el gozo y el disfrute que surgen de la unión con una mujer, sin llegar al orgasmo, el hombre mejora su gozosa atención que discrimina la vacuidad. Una mujer puede conseguir lo mismo en unión con un hombre, también sin llegar al orgasmo, apoyándose en la base de ser ella misma una mujer.
Esta acción [es decir, esta transgresión del voto] también se llama “tomar como base a una compañera de sello no cualificada”. Compañera de sello y compañera de atención pura son otras formas de denominar a las mujeres. Ayudan a alcanzar la realización del Mahamudra, el gran sello de la vacuidad comprendida desde la actividad mental de la Clara Luz, o su equivalente en el sistema Dzogchen de la escuela Nyingma: La atención pura, o rigpa.
Al igual que ocurre con la transgresión del quinto voto raíz de Kalachakra, ver el sexo ordinario y el placer del orgasmo como un camino hacia la liberación o la iluminación es totalmente contrario a la práctica del tantra. Esto sirve como contexto para comprender esto y la siguiente acción a evitar, tanto en el Kalachakra como en el Anuttarayogatantra. Incluso si no hemos alcanzado el nivel suficiente como para experimentar la atención gozosa sobre la vacuidad -que puede mejorar por medio de la unión sexual sin orgasmo- e incluso si carecemos de esa habilidad de evitar el orgasmo gracias al control de las energías sutiles por medio de distintas prácticas, como persona que mantiene votos tántricos deberíamos de forma natural admirar y desear sinceramente alcanzar esos estadios. Debemos observar nuestra vida sexual desde esa perspectiva.
Para que esta determinación no decaiga, es importante que nuestro compañero sexual comparta nuestra misma actitud con respecto al sexo. Un compañer no cualificado es alguien que no ve el sexo desde la perspectiva tántrica. Más específicamente, nuestro compañero necesita haber recibido iniciaciones, mantener votos tántricos y mantener un fuerte vínculo con las prácticas. Y lo que es más importante, necesita salvaguardar de forma pura el quinto voto raíz de Kalachakra y no recurrir al sexo ordinario ni al placer del orgasmo como algo espiritual, ni como camino hacia la liberación ni la iluminación.
Cuando nosotros vemos el sexo desde una perspectiva tántrica y nuestro compañero sexual simplemente desea compartir amor y placer, no necesitamos verlo como actitudes excluyentes. Mejorar nuestra atención gozosa sobre la vacuidad por medio de la unión con un compañero se basa en los cimientos del amor compartido y el apoyo mutuo. Sin embargo, si nuestro compañero se limita a querer lujuria y placer carnal, o cree que el orgasmo representa una cura para cualquier desorden psicológico, caeremos fácilmente presa de esas ideas y emociones, y perderemos nuestra posición.
Si ya tenemos un compañero sexual y luego nos involucramos en el tantra pero él o ella no, por supuesto que no debemos abandonar a esa pareja, ni buscar relaciones con un tercero que tenga votos tántricos, ni tampoco convertir a nuestra pareja al budismo y convencerle para que tome iniciaciones. Al contrario, no deberíamos explotar a esta persona en favor de nuestra práctica espiritual, ni contradecir nuestros sentimientos, ni tener sexo como si fuera un deber que debemos cumplir de mala gana. Debemos inspirarnos en los votos de bodisatva y en los entrenamientos y tenernos como referencia. Dado que nuestro compañero sexual podría no aceptar el tantra, ni el budismo, ni a nosotros mismos si empezamos a decir que no es merecedor de compartir la cama con nosotros o si la acusamos de ser un compañero no cualificado con quien no merece la pena acostarse, seguimos teniendo sexo con esa persona con una motivación de amor y compasión, al menos para evitar que eso ocurra. Igual que con las prácticas que fomentan nuestra promesa de aspirar a la bodichita, cuando evitamos causar que nuestro compañero se arrepienta de sus acciones positivas, como mostrarnos su amor o desearnos felicidad. En lugar de eso, si el compañero es receptivo, podemos animarle a ver más allá de los placeres más inmediatos y reconocer el potencial que tienen los métodos efectivos, no sólo el sexo ordinario. De este modo estaremos intentando que nuestras dos actitudes hacia el sexo sean, si no iguales, al menos más compatibles.
Además, un potencial compañero no debe haber sido coaccionado a mantener ninguna unión sexual, ni por inducción sutil ni por la fuerza. Un ejemplo de la primera sería alagar a esa persona diciendo que es muy avanzada espiritualmente, que ambos sois grandes bodisatvas tántricos, y que te podría ayudar a avanzar en el camino en beneficio de los demás. Ejemplos del uso de la fuerza serían obligarla por medio de golpes, empujones o humillaciones.
Incluso cuando un potencial compañero tiene las iniciaciones, mantiene sus votos tántricos y comparte con nosotros la misma visión del sexo, también podemos violar este voto si forzamos a la persona a sentarse con nosotros en unión cuando las circunstancias sean inapropiadas. Esto puede significar que la persona esté enferma, mantenga una relación sentimental con otro, esté bajo tutela de un tercero, tener otros votos que impidan relacionarse sexualmente, se muestre tímida, o sencillamente, no quiera. Todas estas normas se aplican igualmente a cualquier comportamiento sexual que tengamos”.
buddha-bracelets-hippie-bracelet-stacking-set-of-two-buddhist-jewelry-earthy-color-yoga-mala-beads-black-white-pearl-green-stone-3Fin de la cita. Como vemos, la práctica del sexo tántrico no es ninguna frivolidad, curiosidad, truco ni práctica “divertida” que busque ningún tipo de placer. Es una práctica reservada a contadísimos seres, de altas realizaciones y con una comprensión muy elevada de aspectos fundamentales del Vajrayana relacionados con los estadios más elevados de la meditación, como puede ser reconocer la Clara Luz. Nuestras energías sutiles nos colocan muy cerca de esa Clara Luz en cinco momentos cotidianos: Al estornudar, al desmayarnos, al tener un orgasmo, al quedarnos dormidos y sobre todo en un momento específico del proceso de muerte. Por supuesto, tener alguna de esas experiencias y reconocer la Clara Luz de la vacuidad sin margen para errores ni engaños es la antesala a la iluminación y algo que, aunque todos tengamos el potencial, muy pocos alcanzan y cuando lo hacen es necesariamente sobre la base de haber mantenido de forma impecable los votos de pratimoksha, votos de bodisatva y votos tántricos, amén de quienes sean monjes y observen además los votos del Vinaya.
Poco o nada que ver con lo que el mundo occidental y, desgraciadamente, algún que otro autoproclamado “gurú” nos han pretendido vender -nunca mejor dicho- como “tantra”.
Fuente: https://sanghavirtual.wordpress.com/mito-y-realidad-del-sexo-tantrico/

Libro recomendado: Tantra de la fuente suprema

El objetivo del Dzogchen es el re-despertar del individuo al estado primordial de iluminación que existe de forma natural en todos los seres humanos. La senda de autoliberación del Dzogchen es distinta de otras vías buddhistas de renunciación (características de los Sutras) y de transformación (propias de los Tantras).
En Tantra de la fuente suprema, Chögyal Namkhai Norbu presenta el mensaje del Dzogchen a través de uno de sus textos más antiguos, el tantra Kunje Gyelpo, personificación del estado primordial del despertar. Este tantra es la escritura fundamental del Semde, la fuente más autorizada para entender el Dzogchen. En la primera parte, se ofrece una detallada introducción a sus orígenes, los linajes de transmisión y los principios básicos del Dzogchen. La segunda parte incluye un comentario del autor que ayuda a comprender estas enseñanzas desde un punto de vista práctico. En la tercera parte, Adriano Clemente traduce las principales secciones del tantra original.

Samsara: La rueda de la vida


Normalmente Samsara se considera el opuesto de Nirvana. Es el estado de no-iluminación en el cual vivimos. La existencia mundana. Corresponde con el sufrimiento, propio del mundo material, del que los seres humanos son los únicos seres reencarnados capaces de distanciarse, mediante la liberación, y, posteriormente, de separarse, mediante el nirvana. El tiempo necesario para liberarse del samsara depende de las prácticas espirituales y del karma acumulado en vidas anteriores.

La segunda parte de la palabra “sara” significa “ir”, “seguir” o “mover” y el prefijo “Sam-“ implica algo que es “lo mismo”, “junto a”, “conjunto” o “totalidad”. Esto tiene referencia a que Samsara se considera una ronda interminable de trasmigración – de nacer, morir y volver a nacer.
Samsara también se califica como un estado de “auto-engaño”o ignorancia de la realidad de las cosas. En particular ignoramos (en ambas acepciones del verbo ignorar) que el mundo es insatisfactorio, perecedero e insustancial.

Según el budismo el Samsara no tiene ni principio ni fin. Estamos atrapados en él hasta que ganemos la Iluminación. 


Samyojana Las Diez Cadenas (Samyojana) que nos atan al samsara:


Es el origen dependiente, conocido también como producción condicionada, productos interdependientes, nexos condicionales, nexos causales... Se refiere a la idea de que, mientras permanezcamos ignorantes, apegados, y con odio, continuaremos creando karma, y por tanto, continuaremos renaciendo en este mundo lleno de dolor y sufrimiento. Se describe usando la metáfora de una rueda de la vida, en donde una cosa inevitablemente lleva a otra.

"Todos los fenómenos psicológicos y físicos que constituyen la existencia individual son interdependientes y se condicionan mutuamente unos a otros..." que es lo que nos atrapa en el samsara (The Encyclopedia of Eastern Philosophy and Religion).

1. La creencia de que existe una personalidad separada o individualidad (drishti)

2. La duda de que no haya ningún deseo que satisfacer (vichikitsa)

3. El apego sumiso a las reglas y los rituales (silabbata-paramasa)

4. El deseo sensual (kama-raga)

5. El rencor que desea el mal a los otros (vyapada)

6. El deseo de una existencia material abundante (rupa-raga)

7. El deseo de una existencia inmaterial (arupa-raga)

8. La presunción o el egoísmo (mana)

9. La impaciencia (udhacca)

10. La ignorancia (avidya)

Reinos del Samsara

Dentro del budismo tibetano se habla de los seis reinos del Samsara, término que indica los diversos niveles de realidad en los cuales puede un alma renacer tras el paso por el bardo de la muerte. Los seis mundos de existencia samsárica representan distintas formas de vivir la realidad. Son estados de aferramiento, de estupor, de distracción, que nos disuaden de disfrutar de un estado abierto de la mente.


1: DEVAS (El Reino de los Dioses).


Es el de la felicidad y el orgullo. Sus habitantes son tan poderosos que recuerdan a los dioses de cualquier ciclo mitológico, aunque con algunas diferencias fundamentales, y es que los devas de la tradición budista son seres mortales, no son omnipotentes, ni tampoco son creadores. Son bellos, gozan de larga vida y son ricos en felicidad. Sin embargo, a causa de esa felicidad permanentemente llevan en ellos las condiciones de la pereza y de la derrota. Su presencia en este mundo se debe a su buen karma anterior, pero ello no constituye más que una etapa hacia la liberación final. Siguen estando en el samsara y, por lo tanto sujetos a volver a aparecer, incluso en un mundo menos propicio.
Es como cobrar todo el ahorro de karma positivo de una sola vez, pero al terminar esta vida de Deva, quedara con saldo cero y partirá desde abajo.

2: ASURAS (El Reino de los Semi Dioses). 


El mundo de los celos, la batalla y la racionalización del mundo. Los asuras viven una vida mucho más placentera que los seres humanos, pero sufren de envidia hacia los devas, que a su vez les ven como seres inferiores, tal y como los humanos perciben a los animales.

Este reino se fundamental en la paranoia, en la sensación de que todos son nuestros enemigos y que por ese motivo conviene estar en guardia. Es un mundo militarizado, basado en la mentalidad del guerrero.
Los asuras siempre creen ver la parte oculta de todo, y si esta no existe, si todo está claro, la inventan. Es un mundo de comparaciones y de sospechas. Se les representa con rasgos de combatientes armados con arco y flecha, a veces con el cuerpo ensangrentado e incluso mutilado. La simbología de este mundo violento es la del combate por la satisfacción de los deseos, pero también la del combate contra las energías opuestas y de los impulsos perturbadores, los de la mente, los del cuerpo que no consigue satisfacer sus necesidades, que no consigue mantener la postura.
3:  MANUSYA (El Reino de los Humanos).  
Basado en la pasión, el deseo y las dudas. Se entiende que este es el reino en el que vivimos las personas y se percibe como uno de los mejores para lograr el despertar, ya que dispone de muchas posibilidades favorables.
Este es un mundo muy mental, muy ocupado y perturbado. Los humanos no entienden nada de lo que pasa ni tampoco el sentido de la vida, del samsara ni del karma, razón por la que siempre están intentando conseguir algo y, por supuesto siempre en el exterior de ellos mismos. Los humanos están fascinados por los millones de reflejos del mundo de Mara y pasan el tiempo corriendo tras ellos y vagabundeando.
El ser humano es consciente de todos los reinos que están por debajo y por encima de él y sin duda, añora los placeres que son inherentes al reino de los dioses o incluso al de los asuras. La pasión surge cuando la persona desarrolla un sentimiento de carencia, de anhelo. Existe aquí una atención selectiva, en la que el ser humano cree tener una personalidad propia, lo que le lleva a criticar a aquellas personas que son diferentes a él, o bien toma a otras personas como modelos.

4: TIRYAG - YONI (El Reino de los Animales). 

Se cimenta en la estupidez y los prejuicios. Está formado por todas las criaturas animales no humanas que pueblan el planeta. En general, los humanos ven a los animales con el mismo sentimiento de superioridad con que los devas se comparan con los asuras.
La mentalidad animal es muy directa y sincera, pero carente de todo tipo de sutileza, y por ello, poco inteligente. Es el de los seres que están dominados por la sexualidad o por la ignorancia y reducidos a sus instintos primarios. La mentalidad animal empuja hacia delante, sin preocuparse de si ese esfuerzo es útil ni de las consecuencias del mismo. Sigue las normas de la comunidad y carece de sentido del humor.

5:  PRETA (El Reino de los Fantasmas Hambrientos).

 Se basa en la posesividad y el deseo no satisfecho. Los seres que pueblan este reino se denominan “fantasmas hambrientos” por su incapacidad para disfrutar de la comida o la bebida. No importa cuánto se alimenten, ellos siempre necesitan más. Son seres que están privados del disfrute material y físico, pues en vidas anteriores han sido egoístas imperdonables. Siempre están buscando comida y se les representa con bocas muy pequeñas, del tamaño del ojo de una aguja y, por lo tanto, condenados a no poder engullir nada sólido.Sus esófago esta totalmente contraído, pero, por otro lado, tienen una gran barriga y un gran apetito. Así que siempre están insatisfechos y frustrados.
Este es el reino del consumismo y la falta de medida. Es un mundo donde los seres se sienten miserables, pues siempre hay algo que les falta para llegar a ser lo que desearían. Los sentimientos de insatisfacción provocan comportamientos egoístas y acaparadores.
6:  NARAKA (El Reino del Infierno). 

Constituido por los sentimientos de odio. La visión del infierno en la cosmogonía budista difiere de la de otras religiones en el sentido de que los seres que se castigan viviendo en él no están atrapados ahí de manera permanente. Este es un reino temporal, creado por la propia conciencia, y que se puede abandonar a condición de que se libere todo el karma negativo y que el alma se abra a su propia realidad despierta.

Los infiernos están poblados por seres agresivos que han perdido cualquier referencia de por qué odian o de a quién están dañando. Es un territorio de la conciencia completamente desordenado, en el que los sentimientos aflictivos se dirigen tanto hacia los demás, como hacia uno mismo. Este estado produce sensaciones de ahogo, de claustrofobia, de tortura dirigida autoinfligida, en el que no hay un espacio donde los seres puedan pararse o buscar sosiego. Se trata sin duda del peor de los reinos posibles.
 
FUENTE: http://budismovaldivia.blogspot.cl/2010/12/samsara.html

El consejo de corazón de Atisha

En el año 1000 después de Cristo, el rey de Tíbet invitó a Atisha, el maestro budista más venerado de la India de esa época, a que se trasladara al Tíbet. Durante un largo periodo de tiempo, el Tíbet había sufrido diversas guerras que lo sumieron en un espantoso caos. Todo ello había originado mucha confusión y la degeneración de las enseñanzas budistas. Tras muchas dificultades, el gran maestro indio aceptó el ofrecimiento y fundó la Orden Kadampa(*), una de las escuelas principales del Budismo Tibetano, posteriormente reformada por el gran Lama Tsongkhapa adoptando el nombre de escuela Gelugpa, a la cual pertenece Su Santidad el Dalai Lama.
Instrucciones para solucionar nuestros problemas humanos
La llegada de Atisha produjo un resurgimiento del budismo tibetano con una nueva vitalidad espiritual. Las instrucciones que dio Atisha, a partir de preguntas y respuestas concernientes a la comprensión y práctica correctas del budismo, así como las que también transmitieron el discípulo principal Dromtompa y otros maestros kadampas (*), incluyen esta preciosa enseñanza de el consejo de corazón.
Las instrucciones kadampas (*) se caracterizan por su forma inmediata y directa de transmitir las enseñanzas del Buda. Aunque el texto fue escrito inicialmente para monjes tibetanos, el profundo conocimiento del comportamiento humano, junto con el pensamiento moderno del autor que lo convierten en un texto de mucha relevancia actual y una fuente de inspiración para budistas y no budistas del mundo de hoy.
Este consejo de corazón surge cuando Atisha fue al Tíbet, llegando a la ciudad de Ngari, en donde residió durante dos años e impartió numerosas enseñanzas a los discípulos de Yang Chub O. Al cabo de este tiempo decidió regresar a la India, y antes de partir, Yang Chub O le pidió que ofreciera alguna enseñanza como despedida. Por lo tanto, Atisha repuso que ya les había dado todos los consejos que necesitaban, pero en respuesta a sus insistentes ruegos accedió y les dio la siguiente enseñanza:
(*) Aclaración: Los maestros kadampas se remontan a la época de Atisha y en la actualidad muchos lamas de tradición Gelugpa (de Su Santidad el Dalai Lama) se consideran kadampas ya que esa tradición fue fundada por Lama Tsongkhapa basándose directamente en el trabajo previo de Atisha. Desde aquel momento, la tradición kadampa desapareció como tal, pasando a conocerse como Gelugpa. No confundir con “Nueva Tradición Kadampa” (New Kadampa Tradition, Budismo Moderno, International Buddhist Union, Unión Budista Internacional, culto a Dorje Shugden, Geshe Kelsang Gyatso, Editorial Tharpa, etc.), organización establecida en los años 90 involucrada en prácticas y comportamientos totalmente contrarios a la práctica del budismo y cada vez más reconocida como secta peligrosa.

¡Qué maravilla!
Amigos, puesto que ustedes ya poseen un gran conocimiento y un claro entendimiento, mientras que yo no soy más que un ser sin importancia y con poca sabiduría, no es adecuado que me pidan consejo. A pesar de todo, ya que ustedes, mis queridos amigos, a quienes estimo de todo corazón, me lo han suplicado, les daré estos consejos esenciales con mi mente inferior e infantil.
Amigos míos, hasta que alcancen la iluminación el maestro espiritual es indispensable; por lo tanto, confíen en su sagrado guía espiritual.
Hasta que realicen la verdad última, la escucha es indispensable; por lo tanto, escuchen las instrucciones de su guía espiritual.
Puesto que no llegarán a ser un Buda sólo con un mero conocimiento del Dharma, esfuércense en practicar con entendimiento.
Eviten aquellos lugares que turben su mente, y permanezcan en donde su virtud se incremente.
Hasta que logren realizaciones estables, las diversiones mundanas son perjudiciales; por lo tanto, moren en un lugar donde no haya tales distracciones.
Eviten a los amigos que les hagan aumentar sus aflicciones mentales y confíen en los que les ayuden a incrementar su virtud. Guarden este consejo en su corazón.
Puesto que las actividades mundanas nunca se acaban, limiten sus actividades.
Dediquen sus virtudes durante el día y la noche, y vigilen siempre su mente.
Puesto que han recibido consejo, cuando no estén meditando, practiquen siempre conforme a lo que su guía espiritual les diga.
Si se adiestran con gran devoción, recibirán los frutos inmediatamente sin tener que esperar mucho tiempo.
Si practican de todo corazón de acuerdo con el Dharma, serán provistos de alimentos y demás necesidades de forma natural.
Amigos míos, las cosas que desean no dan más satisfacción que beber agua salada; por lo tanto, aprendan a sentirse satisfechos.
Eviten las mentes altivas, engreídas, orgullosas y arrogantes, y permanezcan tranquilos y apaciguados.
Eviten las actividades que, aún considerándose meritorias, en realidad son obstáculos para el Dharma.
La ganancia y el respeto son los lazos que tienden los maras; por lo tanto, échenlos a un lado como si fueran piedras en su camino.
Las palabras de alabanza y celebridad sólo sirven para engañarnos; por lo tanto, líbrense de ellas como si se sonaran la nariz.
Puesto que son efímeros, dejen atrás la felicidad, el placer y los amigos que se logran en esta vida.
Puesto que las vidas futuras durarán mucho tiempo, acumulen la riqueza que les asista en el futuro.
Tendrán que marchar dejándolo todo atrás; por lo tanto, no se apeguen a nada.
Generen compasión por los seres más sencillos, y sobre todo eviten despreciarlos o humillarlos.
No sientan apego por el amigo ni odio por el enemigo.
En vez de generar celos por las buenas cualidades de los demás, emúlenlas con admiración.
En vez de fijarse en las faltas de los demás, fíjense en las suyas y púrguenlas como si fueran mala sangre.
No contemplen sus buenas cualidades sino las de los demás y respeten a todos como lo haría un sirviente.
Consideren que todos los seres son sus padres y madres, y ámenlos como si fueran su hijo.
Mantengan siempre un rostro sonriente y una mente amorosa, y hablen con sinceridad y sin malicia.
Si hablan mucho y con poco sentido, cometerán muchos errores; por lo tanto, hablen con moderación y sólo cuando sea necesario.
Si se involucran en actividades sin sentido, sus actividades virtuosas degenerarán; por lo tanto, abandonen aquellas tareas que no sean espirituales.
Es una gran necedad esforzarse en actividades que carecen de sentido.
Si no logran las cosas que desean, se debe al karma que crearon en el pasado; por lo tanto, mantengan una mente feliz y relajada.
Estén atentos, ya que ofender a los seres realizados es peor que la muerte; por lo tanto, sean honrados y francos.
Dado que toda la felicidad y el sufrimiento de esta vida surgen de acciones previas, no culpen a los demás.
Toda la felicidad proviene de las bendiciones de su guía espiritual; por lo tanto, correspondan siempre a su bondad.
Puesto que no pueden adiestrar las mentes de los demás mientras no hayan controlado la suya, comiencen por dominar su propia mente.
Puesto que definitivamente tendrán que partir sin las riquezas que hayan acumulado, no acumulen acciones destructivas por apego a la riqueza.
Las diversiones que distraen carecen de esencia; por lo tanto, practiquen la generosidad con sinceridad.
Guarden siempre una disciplina moral pura, porque gracias a ello obtendrán belleza en esta vida y felicidad en las futuras.
Puesto que el odio abunda en estos tiempos impuros, pónganse la armadura de la paciencia, que está libre de odio.
Siguen confinados en el samsara debido al poder de la pereza; por lo tanto, enciendan el fuego del esfuerzo de la aplicación.
Puesto que esta existencia humana se consume invirtiendo el tiempo en distracciones, ahora es el momento de practicar la concentración.
Bajo el influjo de las creencias erróneas no pueden comprender la naturaleza última de las cosas; por lo tanto, analicen los significados correctos.
Amigos míos, en esta ciénaga del samsara no existe la felicidad; por lo tanto, trasládense a la tierra firme de la liberación.
Mediten siguiendo el consejo de su guía espiritual y agoten el río del sufrimiento de la existencia cíclica.
Contemplen esta exhortación con cuidado porque lo que sale de mi boca no son palabras vacías sino sinceros consejos que les doy de corazón.
Si practican de este modo me complacerán, se sentirán y harán felices a los demás.
Yo, que soy un ignorante, les suplico que practiquen estos consejos de todo corazón.
Éste es el sagrado consejo de corazón que el incomparable y venerable Atisha, dio a Yang Chub O.
Impreso con motivo de la visita a México del Venerable Geshe Tsugla en marzo del 2006
FPMT – Fundación para Preservar la Tradición Mahayana – México.
Sirva este trabajo para el florecimiento del Dharma
http://www.khamlungpaags.com.mx
tibetags@hotmail.com